02 junio 2013

El cuento de nunca acabar

En la década de 1980, un colectivo formado por una serie escritores catalanes fijos tanto hombres como mujeres: Joan Rendé, Joaquim Carbó, Jaume Fuster, Maria Antònia Oliver, Joaquim Soler, Jaume Cabré, Vicenç Villatoro y Josep Albanell y otros escritores esporádicos: (Isidre Grau, Quim Monzó, Josep María Illa, Xavier Romeu, Margarida Aritzeta, Assumpció Cantalozella y Roser Vernet se agruparon bajo el nombre de Ofelia Dracs, para escribir colectivamente obras literarias y apostaron por profundizar en la literatura de género (erótica, de misterio, etc.), considerando que la literatura catalana también tenía que disfrutar de este tipo de narrativa igual que cualquier otra lengua del mundo.
En realidad  dos de ellos escriben un relato no con su nombre sino con un seudónimo, aunque eran varios los escritores, ninguno firmaba sus relatos por lo que durante un tiempo se pensó que el nombre de Ofelia Dracs respondía a una escritora.
 Tienen varios libros publicados, en su obra Lovecraft, Lovecraft, 1981 (terror), se encuentra el cuento elegido:
 
 
El cuento de nunca acabar
Ofelia Dracs
 
Residencia Sanitaria de la Seguridad Social
“Virgen del Lluc”
SON DURETA (Mallorca)
Unidad de Vigilancia Intensiva
Son Dureta, 15 de agosto de 1980
Señorita Ofélia Dracs
Distinguida señorita:
Nos place adjuntarle unas notas manuscritas del enfermo J( ... ) K(...), al que hemos ingresado en esta unidad desde el 3 de agosto hasta el 13, afectado por shock de origen desconocido y que presentaba afasia parcial, arritmia cardiaca aguda y diversas disfunciones orgánicas. El enfermo J( ... ) K( ... ) fue encontrado en la carretera de Son Carrió a Manacor la noche del 2 al 3 de agosto por un matrimonio alemán. Avisada la guardia civil de Son Carrió fue trasladado por una ambulancia municipal al  dispensario de Manacor y, comprobada la gravedad de su estado, fue posteriormente trasladado a esta Residencia Sanitaria de la Seguridad Social.
A su ingreso en la Unidad de Vigilancia Intensiva, el cuadro clínico del paciente era grave, pero su fuerte complexión y su aparente juventud nos hicieron pensar en una posible recuperación más o menos  rápida.
La afasia parcial y la perplejidad psicológica que presentaba nos impidió su identificación (no llevaba ningún tipo de documentos) y la averiguación de las causas del colapso. Después de tratarle tres días
con calmantes y de aplicarle suero, conseguimos hacer desaparecer las arritmias cardíacas, y la afasia se redujo hasta el punto de posibilitar la comunicación con el paciente. Se identificó como J( ... ) K( ... ) de Barcelona, de vacaciones, residente en Portocristo, sin poder recordar el episodio psicológico que le produjera el colapso. Las investigaciones de trámite de la policía cerraron el caso. Tenía una habitación alquilada en un hotel y era escritor. Nos fue imposible comunicar con algún familiar suyo de Barcelona. El 10 de agosto, vencida. totalmente la afasia, el enfermo solicitó papel y lápiz para escribir. cartas «a los amigos y familiares», nos dijo. La noche del 12 al 13, cuando ya estaba a punto de ser trasladado a una sala de recuperación de la Residencia, desapareció. Y aunque salir de la Unidad es muy difícil, por la vigilancia constante de médicos y enfermeras, J( ... ) K( ... ) pudo escapar, no ya de la sala de Unidad
de Vigilancia Intensiva, sino de la Residencia. Avisada la policía, que ha realizado una investigación completísima, no nos ha sido posible dar con él. Entre sus efectos personales (ropa, documentación),
encontramos estas notas que le adjuntamos, con su nombre y apartado de correos de Barcelona. Las fantasías y absurdidades del escrito nos han hecho pensar que se trata simplemente de un trabajo
literario-y no se lo hemos querido pasar a la policía. La historia narrada contiene puntos verosímiles (todo lo que hace referencia a nuestra Unidad), pero el resto parece más una-fabulación que la cronología de unos hechos.
Le rogamos, estimada señorita, que si tiene noticias de su amigo J( ... )K( ... ) nos lo comunique lo más rápido posible, ya que la policía controla el aeropuerto y los muelles, con la orden de detención preventiva de J( ... )K( ... ) por trastornos mentales.
Cordialmente,
A( ... )F( ... )
Director de la Unidad  de Vigilancia Intensiva
Ofelia, guapa, ¡bien que me has jodido! No sé si te lo perdonaré alguna vez. ¡Así que «Lovecraft, Lovecraft»!, ¿eh? Que si una historia de miedo, que si ganaremos un premio... El premio ya me lo he
ganado, moza. Y de Lovecraft ni hablar. Te escribo desde la Unidad de Vigilancia Intensiva de la Residencia de Son Dureta. No quiero que nadie lea estas notas porque si lo hicieran me tomarían por un
majara. Que puede que lo sea, ¡vete tú a saber! Pero ya sabes que los locos hacen fortuna. Bueno, dejémoslo, que todavía me queda alguna tuerca. Mira, la cosa fue así: recibí tu carta cuando me iba
para Mallorca, a pasar unos días. No de vacaciones, no seas mal pensada, sino para currar un rato «al natural». Hacía unos días que lo tenía metido en la cabeza y ya tenía los pasajes, reserva en el
hotel... en fin, como un escritor de película. ¡Qué ideas se te ocurren! Ahora una de miedo, a ver si acertamos como en aquello de las «manzanitas». ¡Y ca! Bueno, pues me fui a Mallorca al siguiente de recibir tu carta. ¿Un cuento de miedo? ¿En Mallorca? Mira, Ofélia, Lovecraft era como era y escribía como escribía por dos motivos: el Atlántico y la religión protestante. ¿Crees que en Mallorca podría encontrar un ambiente propicio para escribir una historia de terror? Esta luz dorada, que ahora mismo -son casi las nueve- se extiende por toda la bahía y que contemplo desde una de las ventanas de la residencia, no puede inspirar miedo. Y una religión aprendida de niño, olvidada desde hace años, mecanizada y sin profundizar, tampoco es ninguna garantía. Así son las cosas, pero era un reto. Ya sabes, querida, que los retos me interesan. Vamos, que los acepto todos.
Una vez instalado en Portocristo, el Puerto de Manacor, como dice aquí, me puse en contacto con A(...)M( ... ), el escritor. Seguro que le conoces, los conoces a todos. Me invitó a cenar a su casa y
hablamos horas y horas sobre la muerte y su guardiana. El motivo de la entrevista fue mi libro. El otro, quiero decir. Me contó muchas cosas de la guerra, del desembarco, de lo que pasaba en la zona
nacional y de las historias que le contaban sobre los rojos. Recogí muchas notas que tal vez me hubieran servido de ido a aquella iglesia... pero no pasemos al labrador barbudo antes del arado
rabudo. Mientras hablábamos del tema que me interesaba, el «otro», ya me entiendes, me bailaba por la cabeza tu reto. Una historia de miedo que pusiese los pelos de punta, la piel de gallina y los ojos en
blanco. ¡Jopé! ¿Y si además de escribirla en Mallorca, como un aperitivo, ocurriera allí? Al principio me hubiera gustado algo sobre la Cerdaña, ya lo sabes. Todas aquellas historias de las brujas del cadí,
que las he visto, ¿eh?, de las que tantas veces hemos hablado... Pero, ¿por qué no en Mallorca? Inconscientemente arrastré a A(...)M( ... ) hacia el tema. El hombre, que es encantador, se dejo llevar.
Pero, la verdad, nada de nada. Las fiestas de demonios en Mallorca son de pan untado con aceite desde la perspectiva que me interesaba. Las historias de brujas, magos, encantamientos, calchonas y gigantes son de una luminosidad tal, de una sencillez tan aplastante que no se les puede sacar partido. A(...)M( ... ) conocía un montón de historias terroríficas. Pero siempre surgía algo falso, una ironía incrédula, ese sarcasmo último que las invalidaba. Bueno, lo dejé correr.

28 mayo 2013

Ruta Cumbrales, tras la ruta de Pereda

En 1º de la ESO el pasado lunes nos fuimos a Polanco, seguimos las pistas de José María de Pereda por el pueblo: su casa natal, la finca Tracolina, la Cajiga, el bar Resquemín, la bolera, el cementerio en el cual se encuentra enterrado y todas las referencias a su obra que pudimos encontrar.

En el Centro de Recursos e Interpretación de la escuela además de hablarnos de Pereda pudimos conocer gran parte de la historia de la escuela, de la enseñanza del cálculo en particular  y nos enseñaron a medir un terreno con cadenas, como auténticos agrimensores.




Un cuento de la mitología Cántabra

 
Con motivo de nuestra visita a San Vicente de la Barquera, hemos recordado uno de los personajes de la mitología Cántabra y Asturiana como es el Culebre o Cúlebre o Cuelebre  porque tiene una leyenda que hace referencia a dicha Villa de Cantabria.
Muchas de las cuevas que albergan las peñas, roquedales y acantilados de Cantabria están habitadas por una especie de monstruos, entre dragón y serpiente, que se llaman culebres o cúlebres. Por lo general guardan tesoros de los que escondieron los moros. Es difícil verlos, pues salen poco y nadie se atreve a internarse en sus guaridas, pero en los últimos años han sido vistos el de Secadura, que es un culebrón como un tronco de grande y se come vacas enteras, el de la cueva de Matienzo, reptil también gigantesco, y el de la cueva de Valdició, enorme serpiente con alas que lanza unos silbidos agudísimos. También los hay en Asturias, donde los llaman cuélebres.
De entre los más conocidos por la tradición se cuenta el que mató Santiago cerca de San Vicente de la Barquera. En un acantilado al oeste de esta ciudad, por el antiguo camino de Santillán a Boria, existe todavía en nuestros días la cueva en que vivió, que sigue llamándose Cueva del Cúlebre.
Según las noticias que han llegado hasta nosotros, se trataba de un extraño reptil comparable a un dragón, con cabeza ancha, potentes mandíbulas armadas de colmillos como pedernales de trillo, cresta espinosa que se prolongaba por todo el espinazo hasta la cola, patas de aceradas garras y alas de murciélago. Cuando respiraba exhalaba un aliento ardiente y mefítico, y con un coletazo derribaba a un caballo.
Los habitantes de la ciudad se habían comprometido a entregarle cada año una doncella a cambio de que no les ocasionara mayores males, pues, cuando le daba por salir de su guarida, destrozaba
sembrados, diezmaba rebaños y devoraba a todo el que se ponía por delante. Se elegía a la mocita por sorteo entre las de su edad y se le ataba a un poste fuera de la cueva para impedir que huyera o se desplomara al desmayarse cuando el monstruo aparecía. Este salía lanzando feroces bramidos que hacían retumbar las rocas, y la devoraba lentamente, disfrutando cada bocado, hundiendo sus renegridas navajas en la carne rosada de la muchacha, mientras la lengua bífida y amarillenta lamía su sangre caliente. Aquel horroroso espectáculo lo contemplaba todo el pueblo, que así podía juzgar el valor del sacrificio y lo cara que costaba la seguridad del pueblo.
En una ocasión la víctima era una muchachita que ya había asistido dos veces a aquel monstruoso martirio y las dos veces se había desmayado en los brazos de su madre.
-Me ha salido la concha negra- dijo su padre abatido cuando volvió del sorteo, que se hacía con tantas conchas blancas como doncellas, menos una que era negra.
Volvió a desmayarse la joven y hubieron de darle un agua de aulaga blanca, que, como se sabe, sólo crece una en todo el monte cada mes de septiembre y le pone a uno alegre quitándole todo tipo de angustias y dolores. En tal estado de artificial contento la llevaron a la entrada de la cueva el día señalado para su inmolación y la ataron al poste.
Al oler carne fresca, el dragón se dirigió lentamente hacia la salida de la cueva. A pesar de la pócima de aulaga, la muchacha empezó a temblar de pavor al sentir retumbar el suelo bajo el peso de aquella mole de pétreas escamas. Y, cuando lo vio aparecer, horrible, rugiente, fétido, espeluznante, espantoso, a pesar de la sonrisa que se imponía en su rostro, el corazón se le aceleró, sintió unas náuseas atroces y empezó a devolver. El dragón levantó la cabeza e hinchió sus descomunales narices como olfateando el apetitoso efluvio del manjar que se disponía a devorar. Ella sintió en sus mejillas el insoportable hedor de su aliento, que la ahogaba, y estuvo a punto de desmayarse. Pero, en el último momento, haciendo un esfuerzo extraordinario, acordándose de un cuento del tiempo de los moros que le habían contado, gritó:
-¡Santiago, por Dios, ayúdame!

En aquel mismo instante sintió el culebre un escalofrío por todo el cuerpo y sus gruesas escamas chascaron y empezaron a desprendérsele dejando al descubierto una como gelatina viscosa y purulenta. Pero sus fauces no se detuvieron y caían ya para arrancar de un bocado la cabeza de la joven, sus garras se erizaban amenazadoras en el aire, sus alas siniestras chocaban como velas que bate el temporal, y sus narices arrojaban llamaradas acompañadas de un silbido aterrador, cuando apareció por los aires, montado en su caballo blanco y blandiendo su reluciente espada, el apóstol guerrero que la joven había invocado y que, posándose en la roca, asestó un poderoso mandoble al monstruo, desgajándole del cuerpo aquella colosal cabeza, que fue rodando peñas abajo hasta llegar al mar, donde se hundió con un chirrido como de hierro al rojo entrando en el agua. Del cuerpo salieron tres chorros de sangre, cada uno de un color, negro, verde y rojo, que bañaron todas las peñas de los alrededores, pues el bicho se agitó violenta y largamente en sus estertores.
Dice la tradición que la joven, que escapó del trance sólo con el pelo un poco chamuscado, hizo el voto de peregrinar a Compostela.
Todavía hoy puede el visitante contemplar junto a la Cueva del Cúlebre de San Vicente de la Barquera las huellas que en la roca dejaron las herraduras del caballo de Santiago.
Víctor Manuel cantante asturiano tiene una canción dedicada a este personaje.
 

27 mayo 2013

San Vicente de la Barquera

El 27 de mayo de 2013 2º de ESO ha realizado una ruta literaria por la Villa de San Vicente de la Barquera, villa marinera que posee un importante conjunto de monumentos históricos y artísticos, además de un impresionante paisaje, una amplia ría, extensas playas, agrestes acantilados y al fondo los Picos de Europa.
 
 
Aprovechamos la visita para recordar a algunos de los escritores que han dedicado parte de su obra a hablar de la Villa, como son Benito Pérez Galdós, Gerardo Diego o Camilo José Cela  o Jesús Cancio. Leemos algunos de sus textos en los que hablan de la villa, y este mes que estamos con la creación de nuestra poesía leemos algunas de estos autores y las analizamos.
Nos ha hecho un día estupendo pero no hemos podido visitar el Castillo por ser lunes y estar cerrado al público, en su lugar hemos visitado la Iglesia de Santa María de los Ángeles.
 



Más información en la entrada anterior Ruta Literaria II: San Vicente de la Barquera


26 mayo 2013

Palabras para un lunes

Esta semana Pablo Arce, alumno de 3º ESO, nos propone que, a través de Melendi, reflexionemos sobre un tema que, desgraciadamente, está más de actualidad que nunca: la violencia de género. Cuatro mujeres han sido asesinadas en España la semana pasada, veintidós ya en lo que va de año. 


HASTA QUE LA MUERTE LOS SEPARE
MELENDI
Acción en red

Su mala puntería con las llaves 
Anuncia un mal nacido tras la puerta 
Con piel de lobo y corazón cobarde 
Con más de mil motivos para odiarle. 

Por el pasillo cruje una madera 
igual que suena el alma de esa madre 
porque él no pega con la mano abierta, no 
Es algo que aprendió bien de su padre. 

Ella coge un cuchillo y no sabe que hacer 
Si cortarse las venas o clavárselo a él 
Se apolla en la nevera, no sabe que hacer 
Y llorando le ruega que no le de sobre el mismo lao'. 

Marido y mujer hasta que la muerte los separe 
Y ella espera llegue de su mano 
Porque solo así podrá devolverle 
Parte del daño. 

Porque fue a la ley y la ley le dio del otro lao 
No son suficientes los moraos' 
Ni segar al cero su amor sincero 
Pa' condenarlo. 

Él solamente se siente seguro 
Cosiéndole el corazón a su puño 
Un hombre que se pelea hasta del viento 
Pues sabe que el solo es mierda por dentro. 

Pero la vía le devolvió la ostia 
Grabando aquel momento en su memoria 
Momento en que no controló su mano 
Ahogando lo que hace ya tiempo había matado. 

Ella coge un cuchillo y no sabe que hacer 
Si cortarse las venas o clavárselo a él 
Se apolla en la nevera, no sabe que hacer 
Y llorando le ruega que no le de sobre el mismo lao. 

Marido y mujer hasta que la muerte los separe 
Y ella espera llegue de su mano 
Porque solo así podrá devolverle 
Parte del daño. 

Porque fue a la ley y la ley le dio del otro lao' 
No son suficientes los moraos' 
Ni segar al cero su amor sincero 
Pa' condenarlo. 

Y no le dio miedo la muerte 
Y se marchó tan sonriente 
Fue la última vez que lloró





Hasta que la muerte nos separe

22 mayo 2013

Cuentos en Verso

Ya estamos inmersos preparando el día de la poesía, cada uno creando la suya propia para recitarla ese día. Por ese motivo me he acordado de Roald Dahl (Llandaff, 1916 - Oxford, 1990). Escritor británico conocido especialmente como autor de narraciones infantiles y juveniles, pese a que su producción para adultos fue también de destacable calidad. Muchos de sus relatos se han convertido en películas de gran éxito internacional (Charlie y la fábrica de chocolate)...
Entre sus obras destacan Cuentos en verso para niños perversos, son cuentos tradicionales, actualizados, con unos finales que sorprenden por lo imprevisibles. Transforma la idea edulcorada que se nos ha transmitido de los  personajes de los cuentos tradicionales: convierte a Caperucita en una asesina, Blancanieves termina siendo billonaria, Cenicienta no se casa con el príncipe, Juan aprende  mucho de la habichuela y el ogro y a Ricitos de Oro la convierte en delincuente. Un libro aparentemente infantil que tiene muy poco de ello.
Como ejemplo pondremos uno:
 
Ricitos de Oro y los tres Osos.
 
¡Jamás debió ponerse en un estante
una bellaquería semejante!
¿Cómo una madre amante y responsable
puede dejar la historia detestable
de esta malvada niña entre las manos
de unos retoños cándidos y sanos?
Si de mí dependiera, Rizos de Oro
estaría entre rejas como un loro...
Imagínense ustedes qué gracioso
resulta hacer potaje para oso,
café y bollitos con su mermelada
y, con la mesa puesta y preparada,
 que diga Papá Oso: "¡Mil cornejas!
¡La sopa está que quema las orejas!
Vamos a darnos un paseo juntos
hasta que este potaje esté en su punto.
Además, caminar un buen ratito
nos abrirá mejor el apetito".
Ninguna ama de casa se opondría
a propuesta de tal sabiduría
-y menos con el genio singular
de un oso cuando es hora de almorzar.
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Pues bien, en cuanto dejan la mansión
se cuela Rizos de Oro en el salón
y, cual reptil sinuoso y repelente,
lo curiosea- todo soezmente.
Al punto ve el potaje apetitoso
que puso en los tres platos Mamá Oso
y, en menos tiempo del que aquí se cuenta,
sobre ellos se abalanza violenta.
Imagínense, insisto, qué faena,
después de preparar cosa tan buena,
que acabe en el estómago incivil
de alguna delincuente juvenil.
¡Y no acaba ahí la cosa!, lo mejor
viene a continuación de lo anterior.
Como mujer de hogar que usted se siente,
ha ido con todo amor, pacientemente,
coleccionando muchos trastos viejos:
un angelote manco, dos espejos,
tres sillas y un armario estilo imperio
comprados en subasta y, lo más serio,
una silla de niño isabelina
que un día heredó usted de su madrina.
Es esa silla orgullo, prez y gloria
de su querida casa y no hay historia
que usted no cuente de ella y se derrita
cuando la enseña ufana a las visitas.
Pues, como iba diciendo, Rizos de Oro
sin el menor recato ni decoro
coloca su trasero gordinflón
sobre la silla histórica en cuestión
y, como no le importa tres pepinos
el mobiliario estilo isabelino,
se carga en un segundo malhadado
de su salón el mueble más preciado.
Cualquier niña diría: "¡Qué desgracia!
¡Merezco un buen castigo por mi audacia!".
Pero no Rizos de Oro que, al contrario,
exhibe su peor vocabulario:
"¡Maldito cachivache!" y otras cosas
que, de tan malsonantes y espantosas
no puedo ni me atrevo a transcribir
 ni creo que se deban imprimir.
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Ustedes pensarán que aquí termina
su expedición fatal nuestra heroína...
Pues yo lo siento mucho, amigos míos,
pero no acaba aquí todo este lío.
La miserable quiere echar la siesta,
así que va a mirar dónde se acuesta.
Sube a los dormitorios de los osos,
compara qué edredón es más lanoso,
los prueba del derecho y del revés,
y se echa en el más blando de los tres.
Como sabéis, la gente de provecho
se suele descalzar cuando va al lecho,
pero con Rizos de Oro no hay enmienda
ni se le ocurre cosa que no ofenda.
Podéis imaginaros lo muy guarros
que estaban sus zapatos, cuánto barro
pestífero llevaban en las suelas.
Hasta algo que hizo un perro y, por que huela
tan sólo a tinta el libro, uno se calla...
Y, digo una vez más: ¿Es que no estalla
cualquiera a quien un monstruo dormilón
le ponga hecho una cuadra su edredón?
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¿Os dais cuenta cabal de la cadena
de crímenes tramados por la nena?
_Crimen número uno_: la acusada
comete allanamiento de morada.
_Crimen número dos_: el personaje
se queda con tres platos de potaje.
_Crimen número tres_: la muy cochina
destroza una sillita isabelina.
_Crimen número cuatro_: la madama
se limpia los zapatos en la cama...
Un juez no dudaría ni un instante:
"¡Diez años de presidio a esa tunante
 Pero en la historia, tal como se cuenta,
la miserable escapa tan contenta
mientras los niños gritan, encantados:
"¡Qué bien; Ricitos de Oro se ha salvado!".
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Yo, en cambio, le daría otro final
a un cuento tan infame y criminal:
"¡Papá! -grita el Osito-, estoy furioso.
No tengo sopa". "¡Vaya! -dice el Oso-.
Pues sube al dormitorio: está en la cama,
 metida en la barriga de una dama,
así que no tendrás más solución
que dar cuenta del caldo y del tazón".
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                                            ROALD DAHL

20 mayo 2013

Palabras para un lunes


Esta semana, Álvaro Ramos, alumno de 4º ESO, nos ofrece un texto de un filósofo y matemático francés del siglo XVII: Blaise Pascal. En él  aborda la cuestión, siempre polémica,  de la existencia o no, de Dios.


Prefiero equivocarme creyendo en un Dios que no   existe, que equivocarme no creyendo en un Dios que existe. Porque si después no hay nada, evidentemente nunca lo sabré, cuando me hunda en la nada eterna; pero si hay algo, si hay alguien, tendré que dar cuenta de mi actitud de rechazo.  (Blaise Pascal)

Ilustración de Alicia Varela
                                                                                                                                                                              







19 mayo 2013

Javier Sobrino en Verdemar

El 15 de mayo el escritor Javier Sobrino ha venido a pasar el día a Verdemar, por la mañana ha estado con los alumnos de 1º de Primaria contándoles cuentos.
Los alumnos y alumnas de 1º de ESO hemos preparado preguntas para hacerle una entrevista y dos compañeros y dos compañeras han sido los afortunados de representar a los dos grupos en la entrevista. Nos ha contado muchas cosas que podréis ver en la entrevista que hemos grabado.
 


Por la tarde nos hemos reunido con él por clases y nos ha contado el proceso que él sigue para crear un cuento:
Desde que surge la idea que uno quiere plasmar, la redacción de esa idea convertida en cuento, un tiempo de reposo para una lectura posterior por el autor para comprobar que se entiende lo que quiere contar, la ayuda innegable de amigos lectores y críticos que leen el cuento para aportar ideas, con esas opiniones la revisión necesaria, y la lectura de una editora correctora profesional  a la que le une una amistad para darle una opinión final. Cuando todo esta revisado y corregido viene la búsqueda del ilustrador, ya que él es un escritor de cuentos ilustrados. Nos ha explicado la importancia que tiene el ilustrador y cómo puede variar una historia con unas ilustraciones o con otras. Ha estado muy interesante porque nos ha puesto como ejemplo el libro de la selva y realmente los personajes parecían diferentes en los dibujos. También nos ha puesto un ejemplo de un cuento propio donde la protagonista en unas imágenes te hacía retroceder en el tiempo, la situaba en el pasado, a principios de siglo XX, y en otras era realmente actual y moderna.
 
 
El tiempo se nos ha pasado volando, nos ha leído algunos cuentos suyos, incluso hemos tenido la primicia de ver uno aún no publicado, se titula "Soledad" y como curiosidad solo os vamos a contar que está basado en una noticia que ocurrió en Santander hace siete años.
Para más información podéis visitar  una entrada publicada anteriormente en nuestro blog, titulada "Conocemos a Javier Sobrino" o la página de Javier Sobrino: