¿Que cómo soy? Te lo puedo decir, soy lo que hago, soy lo que me gusta y lo que me disgusta.
Os proponemos un sencillo ejercicio: haz tu lista de cualidades, aptitutes y defectos y conviértela en una descripción de ti mismo sincera y divertida. Existen pequeños gestos que dicen mucho de una persona y eso es lo que queremos sacar de ti ¿te animas? Los Jonas Brothers ya lo hicieron también...
*Una pequeña idea:
1º- Haz una lista de tus defectos, virtudes y curiosidades.
2º-Mézclalo con tus gustos y disgustos.
3º-Escoge un verso que sirva de estribillo e intercálalo entre dos o tres estrofas de características.
4º-Concluye con el estribillo y añade una conclusión.
5º-Recuerda mantener el ritmo y la musicalidad de tus palabras, conviértelo en algo bello y no olvides ¡reírte muchísimo de ti mismo! y recuerda que esta poesía es tuya, solo tuya y las licencias poéticas justificadas están siempre permitidas en la imaginación....
Soy bueno perdiendo el tiempo Creo que la letra tiene que rimar Y sé que no estás preguntando, pero trato de dejarme bigote... Como queso, pero solo en la pizza, por favor y, a veces, en una quesadilla casera. De lo contrario me huele a pies Me encanta Cuando la luna parece una uña del pie Y me encanta cuando dices mi nombre
Si quieres saber, aquí va Te diré que hay una parte de mí que aparece si estamos cerca Te dejaré ver todo, pero recuerda que lo pediste. Haré lo máximo por impresionarte pero es más fácil dejarte adivinar el resto Pero si quieres oír qué vive en mi cerebro y en mi corazón... Bueno, tú lo pediste Para tu información, a veces soy confuso algo divertido No me gusta que un perro mire mi comida Y uso la palabra "hermano" como sustantivo, adverbio o adjetivo Y nunca me han gustado los coches Me gustan las guitarras y los súper héroes y los cheques con muchos ceros. Me encanta el sonido de los violines y hacer sonreír a alguien
Bueno, probablemente sabes más de lo que querías Así que ten cuidado La próxima vez que preguntes
En 2º de la ESO hemos fabricado nuestros propios "exlibris" con un taller de carvado de sellos. Gomas de gran tamaño, gubias, ideas y mucha atención para salvaguardar nuestros dedos...
Muchos escritores de todas las épocas nos han contado cómo se ven a sí mismos, hay muchos autorretratos y retratos en prosa muy conocidos como Cervantes, Borges (autorretratos) y casi todos los escritores tienen retratos de sus personajes más queridos. Un retrato es la descripción de aspectos físicos y psicológicos de una persona. Cuando se retrata a sí mismo el autor se convierte en un autorretrato donde el aspecto subjetivo toma fuerza porque cada uno nos vemos a nosotros mismos a través del espejo de nuestros ojos, pensamientos y sentimientos.
A continuación vamos a leer algunos de los autorretratos pero en verso que hacen los escritores de sí mismos:
AUTORETRATO DE ANTONIO MACHADO
Mi infancia son recuerdos de un patio de
Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
¿ya conocéis mi torpe aliño indumentario?,
más recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo
¿quien habla solo espera hablar a Dios un día?;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último vïaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.
ANTONIO MACHADO
RETRATO Esta es mi cara y ésta es mi alma: leed.
Unos ojos de hastío y una boca de sed...
Lo demás, nada... Vida... Cosas... Lo que se sabe...
Calaveradas, amoríos... Nada grave,
Un poco de locura, un algo de poesía,
una gota del vino de la melancolía...
¿Vicios? Todos. Ninguno... Jugador, no lo he sido;
ni gozo lo ganado, ni siento lo perdido.
Bebo, por no negar mi tierra de Sevilla,
media docena de cañas de manzanilla.
Las mujeres... -sin ser un tenorio, ¡eso no!-,
tengo una que me quiere y otra a quien quiero yo.
Me acuso de no amar sino muy vagamente
una porción de cosas que encantan a la gente...
La agilidad, el tino, la gracia, la destreza,
más que la voluntad, la fuerza, la grandeza...
Mi elegancia es buscada, rebuscada. Prefiero,
a olor helénico y puro, lo "chic" y lo torero.
Un destello de sol y una risa oportuna
amo más que las languideces de la luna
Medio gitano y medio parisién -dice el vulgo-,
Con Montmartre y con la Macarena comulgo...
Y antes que un tal poeta, mi deseo primero
hubiera sido ser un buen banderillero.
Es tarde... Voy de prisa por la vida. Y mi risa
es alegre,
aunque no niego que llevo prisa.
MANUEL
MACHADO
Texto en prosa que en verso podría quedar así:
Por mi parte, soy o creo ser duro de nariz, mínimo de ojos, escaso de pelos en la cabeza, creciente de abdomen, largo de piernas, ancho de suelas, amarillo de tez, generoso de amores, imposible de cálculos, confuso de palabras, tierno de manos, lento de andar, inoxidable de corazón, aficionado a las estrellas, mareas, maremotos,
administrador de escarabajos,
caminante de arenas,
torpe de instituciones, chileno a perpetuidad,
amigo de mis amigos, mudo de enemigos,
entrometido entre pájaros,
mal educado en casa, tímido en los salones,
arrepentido sin objeto, horrendo administrador,
navegante de boca y yerbatero de la tinta,
discreto entre los animales, afortunado de nubarrones,
investigador en mercados, oscuro en las bibliotecas,
melancólico en las cordilleras, incansable en los bosques,
lentísimo de contestaciones, ocurrente años después,
vulgar durante todo el año,
resplandeciente con mi cuaderno,
monumental de apetito, tigre para dormir,
sosegado en la alegría, inspector del cielo nocturno,
trabajador invisible, desordenado, persistente,
valiente por necesidad, cobarde sin pecado,
soñoliento de vocación, amable de mujeres,
activo por padecimiento, poeta por maldición
y tonto de capirote.
PABLO NERUDA A continuación podéis ver el vídeo de la canción "Esa soy yo" del grupo El Sueño de Morfeo, también podéis consultar la letra:
Y esta soy yo (repetir 3 veces más)
Dicen que soy
Un libro sin argumento
Que no se si vengo o voy
Que me pierdo entre mis sueños
Dicen que soy una foto en blanco y negro
Que tengo que dormir más
Que me puede mi mal genio
Dicen que soy
Una chica normal
Con pequeñas manías que hacen desesperar
Que nos e bien
Donde esta el bien y el mal
Donde esta mi lugar (Estribillo)
Y esta soy yo
Asustada y decidida
Una especie en extinción
Tan real como la vida
Y esta soy yo
Ahora llega mi momento
No pienso renunciar
No quiero perder el tiempo
Y esta soy yo
Y esta soy yo
Dicen que voy
Como perro sin su dueño
Como barco sin un mar
Como alma sin su cuerpo
Dicen que soy
Un océano de hielo
Que tengo que reír más
Y callar un poco menos
Dicen que soy
Una chica normal
Con pequeñas manías que hacen desesperar
Que nos e bien
Donde esta el bien y el mal
Donde esta mi lugar
Y esta soy yo
Asustada y decidida
Una especie en extinción
Tan real como la vida
Y esta soy yo
Ahora llega mi momento
No pienso renunciar
No quiero perder el tiempo
Y esta soy yo
Y esta soy yo
Oh
No se lo que tu piensas
No soy tu cenicienta
No soy la última pieza de tu puzzle sin armar
No soy quien ideaste
Quizás te equivocaste
Quizás no es el momento
(Estribillo)
Julio Cortázar (1914-1984), escritor nacido en Bruselas de padres argentinos, desde los cuatro años vivió en Argentina hasta que viajó a Bolivia para trabajar como maestro de literatura francesa y posteriormente se trasladó a París, donde murió.
Este escritor del que ya hemos leído algunos textos, sobre todo los que tienen que ver con instrucciones (instrucciones para subir una escalera, instrucciones para dar cuerda a un reloj que aparecen en entradas anteriores), tiene una gran variedad de cuentos para adultos.
Hoy os proponemos un cuento "curioso" por que habla de la idiotez. El protagonista del cuento se califica de idiota pero cuando lees el cuento ¿realmente es tan idiota?
Hay que ser realmente idiota para...
Hace años que me doy cuenta y no me
importa, pero nunca se me ocurrió escribirlo porque la idiotez me parece un
tema muy desagradable, especialmente si es el idiota quien lo expone. Puede que
la palabra idiota sea demasiado rotunda, pero prefiero ponerla de entrada y
calentita sobre el plato aunque los amigos la crean exagerada, en vez de
emplear cualquier otra como tonto, lelo o retardado y que después los mismos
amigos opinen que uno se ha quedado corto. En realidad no pasa nada grave pero
ser idiota lo pone a uno completamente aparte, y aunque tiene sus cosas buenas
es evidente que de a ratos hay como una nostalgia, un deseo de cruzar a la
vereda de enfrente donde amigos y parientes están reunidos en una misma
inteligencia y comprensión, y frotarse un poco contra ellos para sentir que no
hay diferencia apreciable y que todo va benissimo. Lo triste es que todo va
malissimo cuando uno es idiota, por ejemplo en el teatro, yo voy al teatro con
mi mujer y algún amigo, hay un espectáculo de mimos checos o de bailarines
tailandeses y es seguro que apenas empiece la función voy a encontrar que todo
es una maravilla. Me divierto o me conmuevo enormemente, los diálogos o los
gestos o las danzas me llegan como visiones sobrenaturales, aplaudo hasta
romperme las manos y a veces me lloran los ojos o me río hasta el borde del
pis, y en todo caso me alegro de vivir y de haber tenido la suerte de ir esa
noche al teatro o al cine o a una exposición de cuadros, a cualquier sitio
donde gentes extraordinarias están haciendo o mostrando cosas que jamás se
habían imaginado antes, inventando un lugar de revelación y de encuentro, algo
que lava de los momentos en que no ocurre nada más que lo que ocurre todo el
tiempo. Y así estoy deslumbrado y tan contento que cuando llega el intervalo me
levanto entusiasmado y sigo aplaudiendo a los actores, y le digo a mi mujer que
los mimos checos son una maravilla y que la escena en que el pescador echa el
anzuelo y se ve avanzar un pez fosforecente a media altura es absolutamente
inaudita. Mi mujer también se ha divertido y ha aplaudido, pero de pronto me
doy cuenta (ese instante tiene algo de herida, de agujero ronco y húmedo) que
su diversión y sus aplausos no han sido como los míos, y además casi siempre
hay con nosotros algún amigo que también se ha divertido y ha aplaudido pero
nunca como yo, y también me doy cuenta de que está diciendo con suma sensatez e
inteligencia que el espectáculo es bonito y que los actores no son malos, pero
que desde luego no hay gran originalidad en las ideas, sin contar que los
colores de los trajes son mediocres y la puesta en escena bastante adocenada y
cosas y cosas. Cuando mi mujer o mi amigo dicen eso --lo dicen amablemente, sin
ninguna agresividad-- yo comprendo que soy idiota, pero lo malo es que uno se ha
olvidado cada vez que lo maravilla algo que pasa, de modo que la caída
repentina en la idiotez le llega como al corcho que se ha pasado años en el
sótano acompañando al vino de la botella y de golpe plop y un tirón y no es mas
que corcho. Me gustaría defender a los mimos checos o a los bailarines
tailandeses, porque me han parecido admirables y he sido tan feliz con ellos
que las palabras inteligentes y sensatas de mis amigos o de mi mujer me duelen
como por debajo de las uñas, y eso que comprendo perfectamente cuánta razón
tienen y cómo el espectáculo no ha de ser tan bueno como a mí me parecía (pero
en realidad a mí no me parecía que fuese bueno ni malo ni nada, sencillamente
estaba transportado por lo que ocurría como idiota que soy, y me bastaba para salirme
y andar por ahí donde me gusta andar cada vez que puedo, y puedo tan poco). Y
jamás se me ocurriría discutir con mi mujer o con mis amigos porque sé que
tienen razón y que en realidad han hecho muy bien en no dejarse ganar por el
entusiasmo, puesto que los placeres de la inteligencia y la sensibilidad deben
nacer de un juicio ponderado y sobre todo de una actitud comparativa, basarse
como dijo Epicteto en lo que ya se conoce para juzgar lo que se acaba de
conocer, pues eso y no otra cosa es la cultura y la sofrosine. De ninguna
manera pretendo discutir con ellos y a lo sumo me limito a alejarme unos metros
para no escuchar el resto de las comparaciones y los juicios, mientras trato de
retener todavía las últimas imágenes del pez fosforecente que flotaba en mitad
del escenario, aunque ahora mi recuerdo se ve inevitablemente modificado por
las críticas inteligentísimas que acabo de escuchar y no me queda más remedio
que admitir la mediocridad de lo que he visto y que sólo me ha entusiasmado
porque acepto cualquier cosa que tenga colores y formas un poco diferentes.
Recaigo en la conciencia de que soy idiota, de que cualquier cosa basta para
alegrarme de la cuadriculada vida, y entonces el recuerdo de lo que he amado y
gozado esa noche se enturbia y se vuelve cómplice, la obra de otros idiotas que
han estado pescando o bailando mal, con trajes y coreografías mediocres, y casi
es un consuelo pero un consuelo siniestro el que seamos tantos los idiotas que
esa noche se han dado cita en esa sala para bailar y pescar y aplaudir. Lo peor
es que a los dos días abro el diario y leo la crítica del espectáculo, y la
crítica coincide casi siempre y hasta con las mismas palabras con o que tan
sensata e inteligentemente han visto y dicho mi mujer o mis amigos.
El viernes día 10 de mayo el
escritor y diseñador gráfico José María Echeverría, “Echeve”, visitó el Colegio y compartió la mañana con
el alumnado de 3º ESO. Con él pudimos hablar, entre otras cosas, de su último
libro publicado: “Plan B. 25 actividades
gratuitas para tiempos de crisis”. El libro ya nos había cautivado cuando
lo leímos en clase, y fue todo un lujo poder contar con el autor para compartir
con él muchas inquietudes y reflexiones. En su libro, Echeve comenta que la obra está
compuesta por veinticinco “actividades
maravillosas y gratuitas Las mismas que muchos habíamos olvidado durante
bastante tiempo. Son cosas para hacer en tiempos de crisis. Tan estúpidas que
podrían salvarnos”
Después de la charla con el autor,
un grupo de chicos y chicas pudimos hacerle una entrevista personal para la
revista “Hablando de ESO”. ¡Aquí la tenéis! Esperamos que os guste
1.¿A
qué te dedicas actualmente? ¿puedes vivir de la escritura o es solo un hobby?
Trabajo
en una editorial como diseñador gráfico. También voy a dar clase de diseño a
universitarios. No vivo de mis libros, pero la escritura es más que un hobby
para mí
2.¿Sacabas
buenas notas en el Colegio?
Sí
sacaba buenas notas, excepto en E.Física; y de mayor en Latín y Química. Lengua
se me daba muy bien. De pequeño no sabía que iba a ser escritor, eso sí, me
gustaba lo artístico
3.Cuando
escribes, ¿te organizas el tiempo de escritura? ¿tienes unas horas al día o a
la semana sólo para ello?
Cuando
escribo y estoy en pleno desarrollo del libro, me organizo objetivos y horarios
para plantear capítulos, pero no con un horario fijo, porque no es mi trabajo
4.Cuando
estás comenzando a escribir un libro, ¿consultas a alguien tus primeras ideas
para saber qué opinan?
Sí,
creo que los artistas somos bastante inseguros y necesitamos siempre amigos que
apoyen nuestras ideas, es una idea bonita… sí, necesito esa necesidad
5.¿Cuánto
tardaste aproximadamente en escribir “Plan B”?
Fue
rápido, empecé a finales de marzo y terminé a últimos de agosto, buscando ratos
perdidos y fines de semana. Sabía lo que quería.
6.¿Qué
es más difícil, empezar o acabar un
libro? ¿es fácil encontrar un título adecuado?
Los
títulos son muy complicados. Se empieza con ilusión, pero terminar es lo que
más dudas genera… es lo que más consultamos.
7.¿Cuándo
estás escribiendo un libro, tienes la historia de otro ya en la mente?
Escribo
por gusto, y normalmente cuanto termino un libro, me desinflo, y no pienso en
escribir otro, aunque ahora tengo en mente ideas para dos libros más.
8.¿Cómo
reaccionarías si te encontrases con miles de copias piratas de tu libro?
Me
alegraría, porque no escribo por dinero, me lo tomaría como que a la gente le
gusta y es una ventaja. Me alegraría tanto como si una persona presta el libro
a un amigo
9.¿Te
parece importante abordar en los libros temas actuales, como puede ser la
crisis que vivimos?
No
especialmente, un autor debe hablar de lo que necesite, de lo que quiera
transmitir, puede ser personal con relación al presente… su conexión con la
actualidad no define un libro
10.Cuando
escribes libros ¿te inspiras en libros de otros autores? ¿cuáles son tus
escritores favoritos?
Siempre,
consciente o inconscientemente. Antes, después, durante, no se puede inventar
todo de la nada. ¿Autores? Muchos, valoro mucho la obra de: Georges Perec,
Philippe Delerm “El primer trago de
cerveza y otros pequeños placeres de la vida”, Julio Cortázar yNatalie Ginzburg.
11.¿Te
gusta releer tus propios libros? ¿Qué sientes cuando lo haces?
Me
gusta, pero lo hago poco. Una vez terminado, me encanta cuando oigo leer a otro
un fragmento en voz alta, es precioso, me encanta.
12.Hemos
leído en la introducción a tu libro que fue un incidente con un balón,
concretamente unos niños jugando al balontiro en una plaza, lo que te dio pie a
escribir estas historias, ¿fue así realmente?
Fue
real, totalmente cierto. La base es cierta, la imaginación lo decora
13.¿Has
puesto en práctica las 25 actividades que propones en tu libro?
Prácticamente
todas, hay alguna que es un deseo
14.De
las 25 actividades gratuitas que propones en tu libro para tiempos de crisis
¿cuál es la que más te gusta practicar? ¿por qué?
Me
cuesta “Aprender a esperar”, me encanta “Buscar palabras bonitas”. Me gustan
muchas y destaco “Dar una vuelta a la manzana” y “Sacar fotos sin cámara”
15.Nos
ha gustado mucho la actividad “Ordenar papeles viejos” ¿nos podrías decir
alguno de esos papeles que para ti son importantes?
Me
suelo quedar con los papeles más inútiles, los que no son de cosas serias, los
que tienen un teléfono o un dibujo, cartas viejas, recuerdos, tarjetas de
visita o pepelitos que te encuentras en libro que no son tuyos.
16.En el
libro menciones a tu padre ¿la escritura
de libro te ayudó a superar la muerte su muerte?
Me
ayudó a entender las cosas y a integrar la muerte de mi padre en mi vida
17.Nosotros,
tras leer parte de tu libro, también hemos hecho nuestro catálogo de
actividades, y nos hemos dado cuenta que muchas de ellas están relacionadas con
la infancia ¿por qué crees que ocurre esto?
Lo
veo lógico, tiene que ver con la infancia, el juego, la creatividad. Creo que
parte de la felicidad está en madurar sin dejar de ser niños
18.Después
de acabar el libro ¿se te ocurrieron más cosas que podías haber puesto?
Tenían
que ser 25 (era un objetivo cerrado) y me conformé. Otras personas me dieron
ideas, una chica me comentó en Facebook “Beber en una fuente” y me dio pena no
ponerla
19.¿Nos
puedes adelantar cuál va ser tu siguiente proyecto?
Tengo
dos ideas, no sé si saldrán, cuál saldrá antes o si se colará algo en medio:
Una novela en la que quisiera hablar de la realidad del arte, de la belleza y
creatividad con personajes casi fantásticos. El otro sería sobre las cosas bien
hechas, viene motivado por el boli bic.
Muchas
gracias Echeve, nos ha encantado compartir la mañana contigo.
Lydia Fernández, Pablo Arce, Laura Gutiérrez, Álvaro
Vigo, Laura Pardo (3º ESO)
“Los finales tienen
trampa casi siempre. Aunque a veces la engañifa es deliciosa y la llamamos
sorpresa. En este caso el fraude es sencillo: falta una propuesta para llegar a
las veinticinco que prometía el subtítulo. Aunque, bien mirado, tampoco es una
contradicción. Que pienses un índice alternativo para este libro es ya una
nueva actividad, quizá más enriquecedora que las veinticuatro que he podido
ofrecerte”
José María Echeverría “Plan B. 25 actividades gratuitas para tiempos de crisis”
En clase leímos algunos fragmentos del libro de Echeve, naturalmente
recogimos el guante del autor y decidimos combatir la crisis ideando, nosotros
también, un curioso catálogo de 40 actividades gratuitas, placenteras y
divertidas. Actividades que hemos puesto en práctica más de una vez, y os
aseguramos, que además de ser totalmente gratis, hacen que seamos un poquito
más felices. ¡Esperamos que os gusten, y desde aquí, os animamos a tener la
valentía de practicarlas, y de elaborar vuestra propia lista!
1.Salir
a correr
2.Imaginar
figuras con las nubes
3.Buscar
palabras raras en un diccionario
4.Escribir
un libro
5.Coger
conchas en la playa
6.Jugar
a no pisar las rayas del suelo
7.Poner
caras extrañas frente al espejo
8.Ir
a la biblioteca, coger un libro y pasarte la tarde soñando
9.Competir
con un amigo buscando coches con colores raros
10.Ver
antiguos álbumes de fotos
11.Nadar en el mar
12.Mirar por la ventana
13.Probarte
ropa en una tienda
14.Coger
margaritas
15.Imaginar
mi futuro
16.Hacer
castillos de arena
17.Tararear
canciones
18.Contemplar
una habitación cabeza abajo
19.Convertirse
en superhéroe
20.Andar
a donde te lleven tus pasos
21.Mantener
el equilibrio sobre un bordillo
22.Echar
carreras de gotas en la ventanilla del coche
23.Dejarse
llevar por el sonido de las olas
24.Cantar
canciones de la infancia
25.Chocar
las palmas
26.Pensar
recuerdos (pensarte)
27.Molestar
(un poquito) a tu hermana
28.Jugar
con tu abuelo a las cartas
29.Escuchar
una canción que te traiga recuerdos
30. Cantar en la ducha
31.Inventarse
seres extraños
32.Recordar
viajes inolvidables
33.Escuchar
una conversación ajena
34.Dar
un paseo por un pueblo
35.Observar
a la gente
36.Disfrazarte con la ropa de tus padres
37.Contemplar
la lluvia
38.Tachar
los días que faltan hasta las vacaciones
39.Tumbarse
en el suelo y sentir la llegada del verano
40.Planear
otras veinticinco cosas que no salgan en esta lista
Fe de erratas: en el cartel hay algunos errores en los nombres de los alumnos Younes Karranz, Sara Salmón, Leyre Rebollo, María Moya. Pedimos disculpas por ello.
Los alumnos y alumnas de 4º de ESO de la optativa de Fomento de la Lectura han preparado varios cuentos para contárselos a los niños y niñas de Infantil, 1º y 2º de Primaria. Es nuestra primera experiencia, en grupos de cuatro a seis personas se han preparado un cuento, han hecho adaptaciones de cuentos clásicos.
La tarde del lunes 6 de mayo cada grupo tiene asignado un espacio en el colegio y allí han representado los cuentos elegidos. El alumnado oyente es el que se desplaza por los diversos espacios para ver y escuchar el cuento. Disponemos de seis espacios:
Esta semana Pablo Rojo, alumno de 3º ESO, nos propone la lectura de unas declaraciones de Adele, cantante de éxito y con las ideas muy claras: no hace falta un cuerpo perfecto para estar a gusto con uno mismo.
"Amo la comida y odio el ejercicio. No teno tiempo de ejercitarme... Yo no quiero estar en la portada de Playboy o Vogue. Yo quiero estar en la portada de Rollong Stones o Q. Yo no soy una creadora de tendencias... soy una cantante, prefiero pesar una tonelada y crear un album increíble que parecerme a Nicole Richie y hacer un disco penoso. Mi objetivo en la vida nunca ha sido ser flaca"
Tenemos muchos cuentos, de todo tipo, y ahora voy a proponer la lectura de Jorge Bucay, médico argentino especializado en enfermedades mentales. Se autodefine como "ayudador profesional" ya que él procura que mediante sus conferencias y libros dar una serie de herramientas terapéuticas para que cada uno se sane a sí mismo. Considera que la recuperación de los cuentos como forma de comunicación se inscribe en un movimiento de rescate de los valores tradicionales.
Jorge Bucay en su libro Cuentos para pensar, tiene un cuento que se titula El buscador que es la lectura elegida para esta semana:
EL BUSCADOR
JORGE BUCAY
Ésta es la historia de un hombre
al que yo definiría como un buscador. Un buscador es alguien que busca. No
necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco es alguien que sabe lo que está
buscando. Es simplemente alguien para
quien su vida es una búsqueda.
Un día, un buscador sintió que
debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a
esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó
todo y partió.
Después de dos días de marcha por
los polvorientos caminos, divisó Kammir a lo lejos. Un poco antes de llegar al
pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada
de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores
encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera
lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.
De pronto sintió que olvidaba el
pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar.
El buscador traspasó el portal y
empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas
como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos fueran los de un buscador,
quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción: “Abedul
Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”.
Se sobrecogió un poco al darse
cuenta de que esa roca no era simplemente una piedra. Era una lápida. Sintió
pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar…
Mirando a su alrededor, el hombre
se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción, se
acercó a leerla. Decía: “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”.
El buscador se sintió
terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra
era una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de
vida exacto del muerto, pero lo que lo colmó de espanto fue comprobar que el
que más tiempo había vivido apenas sobrepasaba los 11 años.
Embargado por un dolor terrible,
se sentó y se puso a llorar.
El cuidador del cementerio pasaba
por ahí y se acercó. Lo vio llorar en silencio durante un rato y le preguntó si
lloraba por algún familiar.
- No, no es por ningún familiar. –
dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿qué cosa tan terrible hay en
esta ciudad?, ¿por qué hay tantos niños muertos enterrados en este lugar?,
¿cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que la ha obligado a
construir un cementerio de chicos?.
El anciano sonrió y dijo:
- Puede usted serenarse, no hay
tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré:
cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como ésta que
tengo aquí colgando de mi cuello. Y es tradición entre nosotros que, a partir
de ese momento, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta
y anota en ella a la izquierda qué fue lo disfrutado; a la derecha, cuánto
tiempo duró ese gozo. ¿Conoció a su novia y se enamoró de ella?, ¿cuánto tiempo
duró esa pasión enorme y el placer de conocerla: una semana, dos, tres semanas
y media...?. Y después, la emoción del primer beso: ¿cuánto duró: el minuto y
medio del beso, dos días, una semana?. ¿Y el embarazo o el nacimiento del
primer hijo?, ¿y el casamiento de los amigos?, ¿y el viaje más deseado?, ¿y el
encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano?... ¿Cuánto duró el disfrutar
de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada
momento. Cuando alguien se muere es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar
el tiempo de lo disfrutado para escribirlo sobre su tumba. Porque ése es para
nosotros el único y verdadero tiempo vivido.